El “margen de gobernabilidad” como indicador del avance de las instituciones democráticas

April 19, 2018

Participación ciudadana vs. Abstención del voto de 1991 a 2009 (diputados, MR, nacional)

 

 

 

Cuando la diferencia (resultado de restar abstención a participación en cada caso) es positiva (como entre 1991 y 2000), puede llamarse: “margen de gobernabilidad”. Porque significa que el gobierno electo tiene un porcentaje de aprobación más grande que la abstención del voto. Es decir: hay la posibilidad de que el Congreso se revista de legitimidad para tomar decisiones. 
 

La modificación de las instituciones electorales, y la tradición política del PRI, consiguieron un amplio margen de gobernabilidad que se observa entre 1991 y 2000. La existencia de dicho margen implica que la gente acudía a las urnas (sea por costumbre, o porque creía de verdad que ese era el camino ideal para la participación política), en mayor medida de lo que se abstenía de votar.
 

Sin embargo, cuando la diferencia es negativa (como en 2003 o en 2009) podemos llamarla: “margen de ingobernabilidad”; se trata de gobiernos constituidos sobre resultados comiciales con más abstenciones que votos efectivos. La legitimidad ya no asiste a los organismos donde se toman decisiones… quizás porque los ciudadanos, al cese de la tradición política priista (que tiene su ocaso más profundo en 2000) se dan cuenta de que las decisiones sobre la composición del gobierno ya no tienen relevancia pues el gobierno ha perdido responsividad[2], o quizá porque están desencantados del voto como medida [única] de participación política (discurso que tuvo gran auge en el caso 2009).
 

El caso 2006, por otro lado, quizá podría significar que –frente a la polarización- los ciudadanos aún acuden a las urnas en mayor medida de lo que se abstienen. Si bien no se alcanzan los niveles de votación de 1991, sí se observa que aparece un pequeño margen de gobernabilidad de casi 20%. Cabe preguntarse sobre el origen de la inquietud por regresar a las urnas ¿miedo a “un peligro para México”?, ¿interés en que no regresara el PRI?, ¿seguridad de que las cosas se estaban haciendo bien con el gobierno del PAN?, ¿preocupación por cómo hacía el gobierno panista su trabajo?... ¿o simplemente es que resulta más interesante votar por el presidente que por los diputados?

 

 

 

NUEVAS FORMAS DE PARTICIPACIÓN
 

En lo general, la tendencia incremental del “margen de ingobernabilidad” es clara. Podría decirse que, con fundamento exclusivo en el resultado estadístico, la votación ya no alcanza a canalizar un porcentaje suficientemente grande de ciudadanos para brindar legitimidad a las decisiones del gobierno.
 

En las elecciones de 2009, por ejemplo, sólo nueve entidades presentaron un porcentaje de participación mayor a 50%; mientras que solamente dos de ellas tuvieron un porcentaje de votantes mayor a 60%:

 

  •        Sonora 50.65%

  •        Nuevo León 53.57%

  •        San Luis Potosí 54.94%

  •        Jalisco 51.84%

  •        Colima 60.11%

  •        Querétaro 58.89%

  •        Estado de México 51.37%

  •        Yucatán 56.22%

  •        Campeche 62.3%

 

Lo anterior, contrastado con la experiencia de 1991, donde sólo Nuevo León registró un índice de votación inferior al 50%, con 41.92%, y donde se registra el caso de una entidad con 77.89% de participación (Baja California), indica claramente la tendencia abstencionista creciente de la ciudadanía; generando un buen argumento para sostener que es necesario incentivar la participación –para lo cual no es únicamente útil trabajar con más ahínco en las estrategias de promoción del voto-.
 

Se llega a esta conclusión si se compara a la democracia suiza con la democracia mexicana: la Confederación Helvética, en el lapso entre 1991 y 2009, presenta un margen de gobernabilidad promedio[3] de -18.5%, mientras que nuestro país posee uno de 17.2%. Eso debería significar que las medidas adoptadas por los organismos de representación mexicanos gozan de una mayor legitimidad y quizá también de una responsividad superior que sus homólogos suizos. 
 

 

A pesar de su bajísimo nivel de participación, la democracia suiza difícilmente sería tildada de “deficiente” en comparación con la mexicana. Sea ocasión de lo anterior –quizá- que desde 1891, la Constitución de la Confederación Helvética incorpora la “iniciativa ciudadana” (posibilidad de los ciudadanos de proponer reformas a las leyes,e  inclusive de enmienda o añadidura de artículos a la Constitución); y desde 1874 hace lo propio con el “referéndum popular” (hoy existe también el “referéndum facultativo”, que es la posibilidad de los ciudadanos de oponerse a una decisión de la Asamblea Federal, así como el “referéndum obligatorio” que sirve para sancionar una modificación constitucional que haya hecho la Asamblea Federal). Estas medidas están orientadas a la participación de la población y la consiguen, ocasionando que en Suiza se vote un promedio de cuatro veces al año.
 

Esa elevadísima posibilidad de participar hace que sea menos relevante conseguir un gran margen de gobernabilidad, puesto que los ciudadanos tienen mayores posibilidades de participar de la acción gubernativa a través de los otros mecanismos que no son electorales. Entonces la legitimidad del Congreso (Asamblea Federal), no depende de las elecciones de sus representantes en medida tan grande, pues sus decisiones pueden ser concursadas en referéndum o iniciativa, directamente por los ciudadanos.


Por supuesto sería difícil pretender que se organizaran votaciones federales –como las conocemos en México- más de una vez cada tres años; el coste y la enorme diferencia logística entre organizar una elección con un padrón de decenas de millones de votantes y otra con menos de una decena de millones electores, son argumentos de mucho peso. Pero hay estrategias que podrían implementarse: voto electrónico (presencial y a distancia), voto por correo, por ejemplo.

 

 

FUENTES

1)      Sistema de Consulta de la Estadística de las Elecciones Federales, Atlas de Resultados Electorales Federales (www.ife.org.mx/documentos/RESELEC/SICEEF/principal.htm)

2)      MOMBELLI, Armando. L’abstention reste toujours le vainqueuer des élections. www.suissinfo.ch/fre/Dossiers/Elections_federales_2007/Comprendre_les_elections/Labstention_reste_toujours_le_vainqueuer_des_elections.html?cid=276530

3)      Statistic suisse, Evolution de la participation depuis 1990. (http://www.bfs.admin.ch/bfs/portal/fr/index/themen/17/03/blank/key/stimmbeteiligung.html)

 

 

 

[1] De la presentación del Dr. Emilio Rabasa en el IEEM, mayo 2012.

 

[2] La característica de un gobierno que atiene a las necesidades e intereses de sus gobernados. Es decir que no obra por su propia voluntad, sino de acuerdo con lo que se le pide. (R. Dahl, Poliarchy).

 

[3] Resultado de dividir la∑ de los respectivos espacios de gobernabilidad de ’91, ’94, ’97, ’00, ’03, ’06 y ’09, entre el número de años calculados: 7

 

[4] Elaboración Propia.

 

[5] Elaboración Propia.

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