Ya no estamos para batallar

April 19, 2018

 

“Ya no estamos para batallar”, me dijo esta mañana una amiga, a quien llamaremos “D.” para proteger su identidad (porque qué necesidad tiene uno de andar pagando el precio de su amistad con los locos que escriben cualquier cosa que les viene en gana).

 

D. estaba citando. Y es que se trata de un sentimiento generalizado; los thirteenagers ya no estamos para andar perdiendo el tiempo con que “tengo un amig@ que no sé si me coquetea”, “tod@s es@s que me escriben, ni l@s conozco”, “l@ besé pero estaba borrach@”, ó como me dijo mi exprometida: “si es con la boca, no es sexo”. No. Ya no queremos batallar.

 

 

 

 

 

Habrá quien me lea y piense: “¡Ay! Qué hipócrita, #perosianoche”. Se equivocan; este no es un reproche moral, ni exijo lo que no ofrezco. No buscamos un(a) virgen. Esta ni si quiera es una demanda de exclusividad sexual. Sólo pedimos que nos hablen derecho desde la primera vez, y no nos hagan batallar. De ninguna manera es mucho pedir.

 

Queremos alguien que desde el saludo tome en consideración nuestro miedo a la soledad, y en consecuencia pueda decirnos: “Hola, soy Andrea[1], no tengo pareja, pero tengo dos amig@s con derechos”. Así uno puede decidir. (No sé si me quedaría con Andrea, porque busco una mujer soltera, pero esa sería la mejor pick-up line del mundo). Honestidad, nada más.

 

Pero no encontramos Andreas.“¿Dónde buscar? ¿A qué hora? Las aplicaciones no son opción: mi teléfono es tan chafa que tengo que decidir entre tener Uber o Tinder, y Uber me lleva a la oficina diario”, siguió D. Yo no insistí, en México aún no está bien visto decir “nos conocimos en Tinder”. Basta entrar a la aplicación y ver la cantidad de mujeres que ponen “diré que te conocí en el súper”.

 

Yo sí tengo Tinder. Los turnos de 16 horas al día, que me autoimpongo con el pretexto de sacar adelante a mi primera empresa, me impiden encontrar muchas nuevas personas. Mi experiencia en Tinder ha sido terrible: las fotos deberían tener una cláusula que dijera “el contenido de esta imagen es meramente ilustrativo”. Y D. me ha contado que los hombres solemos enviar fotos de nuestro pene con intranquilizante regularidad (chavos #WTF?).

 

Si se tratara de un caso aislado la verdad ni escribiría, el mundo ya tiene de por sí bastantes líneas más inteligentes que leer, pero se trata de un problema generalizado: hay más divorcios, ocurren más rápido, y cada día nos tardamos más en formalizar una unión sentimental con otra persona.[2]

 

Entiendo que esta queja pueda sonar algo tonta: aquí estoy, encerrado en un cuarto de hotel en otra ciudad, a la que vine de fin de semana yo solo; y me quejo de no encontrar mi alguien. Pero no tiene sentido, con la conectividad actual debería resultar más sencillo eliminar el descalce: encontrar muchas personas buscando otras personas y escogernos mutuamente.

 

El problema no es hablarle al sexo opuesto, y ultimadamente tampoco es encontrar mujeres(u hombres, en el caso de D.). El problema es que no encuentro a Andrea; cuando interactúo con alguien nuevo descubro muy pronto que me roba el derecho a decidir, porque deliberadamente oculta la verdad.

 

Otra amiga, T., se burla argumentando que yo soy quien no se compromete. ¿Pero por qué tengo que comprometerme con quien me diga: “Voy a cambiar si tenemos un compromiso”? ¿No es esa la mejor receta para el fracaso? Las personas somos quienes somos y rara vez cambiamos, cuando lo hacemos es por medio de la convicción profunda e individual. ¡No por compromiso!

 

Yo quiero alguien que, desde el primer día, ponga todas las cartas sobre la mesa. Que me hable claro y derecho. Que me dé libertad para decidir si le quiero en mi vida tal y como es. Pero, sobre todo, quiero alguien que me escuche; la última vez que una mujer manifestó su interés en mí, lo manifestó también por su exnovio y me invitó a conocerlo, “para que veas que somos amigos”, me dijo. Quería que me pusiera en sus zapatos, sin ponerse antes en los míos.

 

Algunos dirán que “en el pecado llevamos la penitencia”: nuestra forma de buscar a Andrea le mantiene ocult@; soberbia, egoísmo y falta de interés real por los demás, hacen que posibles Andreas actúen en reciprocidad de la misma manera. Se equivocan, no soy yo, losthirteenagers ya no estamos para batallar. Así me lo explicó mi ex, antes de dejarme.

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Entradas destacadas

No soy militante

March 31, 2018

1/1
Please reload

Entradas recientes

March 31, 2018

Please reload

Archivo
Please reload

Buscar por tags
Please reload

Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square
© 2017-2018 Oliverio Orozco
Candidato a Alcalde de Coyoacán